Bootstrapping for life, baby!

Bootstrap

(v.) to cause a system (usually a computer system) to build itself; to build something complex by giving a simple instruction. From the concept of “pulling yourself up by your own bootstraps.”

He escuchado en múltiples ocasiones a amigos, conocidos y a diversas personas decir que “ahorita” no emprenden por falta de tiempo o dinero, pero la realidad es que nunca tendrás ni todo el tiempo, ni dinero, ni los recursos suficientes para poder hacerlo posible, por lo que no puedes atentar contra tu persona y matar esa llama que te pide que te pongas en acción para crear tu idea maestra.

Yo utilizo el “Bootstrapping” como filosofía de vida

Así que con base en mi experiencia, voy a hablar un poco de mi historia como emprendedora y como fiel seguidora de este método.

La definición de Bootstrapping es: hacer lo más con lo menos, para generar o crear el máximo beneficio.

Cuando conocí el término, venía de fracasar varios emprendimientos por querer hacer todo cómo me habían dicho que se tenían que hacer las cosas:  1) Renuncia a tu trabajo de oficina. 2) Pon una oficina. 3) Fija sueldos que aún no ganas. 4) Crea la papelería tradicional de una empresa y un logotipo de diseñador reconocido. 5) No dejes de planear que vas a hacer.  Resultado: No has hecho dinero y al menos ya invertiste 1,000 dólares. Conclusión: ¿Era necesario empezar así? NO.

El Bootstrapping, por el contrario, me ha servido para vivir, viajar, pagar mi renta, comidas y salidas, trabajar a mis horarios sin tener el apoyo económico de mi familia ni un trabajo “tradicional” de 9 a 6 pm y poder tener de oficina mi casa o en algunas ocasiones la playa.

Por lo que estos tips que daré podrán servir de apoyo, inspiración o guía para todas las personas que quieran empezar a emprender y no morir en el intento, aclarando que el Bootstrapping no funciona por arte de magia, hay ser constante, perseverante y positivo.

 

1)No renuncies a tu trabajo…no al principio.

Recuerdo cuando me sentía frustrada por “tener” que trabajar en una oficina donde no escuchaban o no me daban crédito por los proyectos que desarrollaba, sentía que me estaba oxidando y caí en la horrible rutina. Como emprendedora me emocionaba más lo que estaba empezando a crear por fuera en mis ratos libres, y aunque comenzaba a tener éxito y visibilidad, todavía no tenía rentabilidad. No tenía ahorros ni una herencia para dejar todo y vivir 6 meses sin preocupaciones; al contrario, sí tenía y muchas. Tenía deudas cómo mi crédito escolar universitario, tenía que pagar renta, comer, vivir; por lo que renunciar no era opción… en un principio.

Tardé un año en hacerlo y aunque es su momento me causó algunas lágrimas y frustración, valió la pena gracias al Bootstrapping, que ayudó a que diera los pasos firmes que veo reflejados hasta hoy.

 

¿Qué aprendí?

A perseverar. A mi, el hecho de haber tenido un trabajo me dio la rentabilidad económica para enfocarme y ser más productiva, disciplinada y constante. Durante más de 6 meses le dediqué 6 horas de trabajo a mi emprendimiento después de trabajar y casi todos mis fines de semana al menos 4 horas por día. Esas horas me dieron tiempo de planear, probar, ejecutar y tener juntas creativas que sentaron las bases de todo lo que hoy en día hacemos en mi organización.

A Negociar. Cuando mis empresa empezó a crecer me empezaron a invitar a dar pláticas cada vez más y más constantes. Al principio yo tenía horarios y un jefe, y como dirían en México “no me mandaba sola” por lo que aprendí a comunicar desde un principio que para mi persona y mi rendimiento era muy importante el crecimiento personal y laboral, además de que mis actividades en la empresa se veían beneficiadas por lo que estaba realizando. Claro cada uno de mis compromisos y actividades laborales las desarrollaba al máximo y era pro activa, por lo que casi siempre fueron flexibles  y obtuve permiso para salir.

Aprendí que elegir es renunciar: Renuncié cuando mi empresa empezó a demandar más tiempo del que le estaba dedicando. Eso aparte de que estaba agotada de tener que seguir rutinas y ya había ahorrado para vivir 3 meses. Aún no se si esa cantidad de dinero es la indicada, pero en su momento fue.

Y aunque este blog post podría ser interminable con los tips sobre aplicaciones del bootstrapping, lo más importante siempre, es que mantengamos una actitud positiva.

 

2)Los cursos y el freelance son siempre LA opción.

Después de renunciar, todo aún puede tardar o caerse. La posible inversión que espera tu emprendimiento tarda en llegar y  puedes empezar a sentir la incertidumbre y angustia… ¿Ahora que voy a hacer? No tengo nada.

Lo importante es ocuparse y no preocuparse. Desde tu casa o un Starbucks cercano puedes tener tu propia oficina con horarios y desde ahí promover quien eres. En mi caso soy comunicadora y experta en relaciones públicas  y he trabajado de freelancer, dado consultoría, talleres, servicios de comunicación y redes sociales para poder generar recursos a mi manera, a mi ritmo. Lo importante aquí es poder organizarte primero tú y luego con el cliente. Siempre establecer fechas de entrega y compromisos. Sobre los cursos, siempre es importante buscar a las personas que una vez estuvieron interesadas y encontrar lugares que te puedan prestar sin costo o bien, dejar que otras personas lo organicen por ti y les das una comisión de ventas.

¡Bootstrapping baby!

 

3) Di SÍ a eventos gratis y de comunidad.

En la mayoría de las ciudades existen eventos gratuitos donde por lo general tienen cerveza y comida. Aprovecha para “hackear el tiempo” además de que conoces a increíbles personas con tus mismos intereses, podrás tomar cerveza, hacer networking, vender tus servicios o hacer alianzas.

Existen incluso eventos y festivales donde existen hasta cenas o comidas.

Se trata de que demos nuestro máximo potencial, socialicemos con todas las personas de nuestro camino, ayudemos a otros, recomendemos y conectemos a otras personas.  No necesitamos invertir todo lo que tenemos en estos momentos para hacer rentable nuestro emprendimiento. Lo importante es siempre tener la actitud y disposición de dar el extra punch y dar [a veces]  pasos lentos pero seguros.

En  casi cuatro años gracias a utilizar el Bootstraping he logrado obtener espacios gratuitos para realizar más de 50 eventos, trabajar, conocer y viajar a más de 40 ciudades tan increíbles como Panamá, Miami, Santiago, Valparaiso, Buenos Aires, Barcelona, Florencia, Londres, Las Vegas, Nueva York Dubai, Delhi, Agra, Mumbai, Hyderabad, Austin, Bogotá, San Francisco, Nuevo Laredo, Los Ángeles, Tijuana, León, Hermosillo, Villahermosa, Mérida, Tuxtla Gutiérrez, Guadalajara, Querétaro, entre otras para dar charlas y conferencias así como conseguir becas, patrocinios, cursos, comidas, viáticos y demás.

Lo importante es  hacer lo más con lo menos, para generar o crear el máximo beneficio siempre.

 

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